Cultura y patrimonio. El 2016 del Centro Cultural Estación Mapocho

  • diciembre 2016
  • Publicado por Prensa CCEM
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  • Consolidación de programas de extensión nacional y actividades artísticas en la Plaza de la Cultura, salas dedicadas exclusivamente a la promoción de jóvenes talentos a través de convocatorias públicas, lazos que se potenciaron con las comunidades vecinas. El 2016 comienza a despedirse dejando en la entidad la sensación de haber cumplido nuevamente una tarea que viene realizando desde hace más de dos décadas: ser una pieza clave en el andamiaje cultural del país, de la mano de un modelo de gestión que parece no debilitarse. ¿Qué balance se puede hacer de este año?, ¿cuáles son los desafíos para un 2017 que se prevé clave para el sector? Hablan sus protagonistas.

Un sobrio árbol de navidad entrega la bienvenida a sus oficinas administrativas. Recuerdo inherente del cierre de un ciclo, de una época de evaluaciones, resultados y futuros objetivos. Realidad conocida para toda organización y que tampoco es ajena para un símbolo de la ciudad: el Centro Cultural Estación Mapocho. Una organización con 25 años de existencia, que ha sabido de buenos y complejos momentos, pero cuyo norte aún permanece intacto.

12 meses de trabajo que fueron en aquella dirección. Desde sus funciones primarias (difundir cultura de calidad y preservar el edificio patrimonial) hasta desafíos correspondientes a una política que finalmente logró generar buenos frutos. Se fortalecieron alianzas, los programas de extensión tuvieron un desarrollo ascendente y los números avalan mayor cercanía con audiencias provenientes de comunas aledañas.

“Yo destaco dos cosas, quizás no muy notorias, pero sí de suma relevancia”, asegura el director ejecutivo de la institución Arturo Navarro. “Primero una gran cercanía con el público de la comuna, del entorno. Todos los indicadores apuntan a que están aumentando los visitantes ligados a nuestro sector y eso es muy importante por la relevancia que tiene para nosotros la participación ciudadana”. Ejemplo de aquello fueron los numerosos montajes teatrales que se efectuaron en la Plaza de la Cultura (frontis del edificio), que congregaron a casi 5 mil personas en 37 funciones.

“Y lo segundo” – prosigue –  “el calendario se tiñe cada vez más de cultura. Nosotros tenemos una programación con algunas actividades que van en la línea de la entretención, pero este año se revirtió muy fuerte aquella tendencia en favor a las actividades que tienen directa relación con la cultura y las artes”. Directriz que afirma, debiera hacerse aún más patente en el futuro cercano.

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Huella que recoge María Gracia Valdés, directora de cultura del Centro Cultural Estación Mapocho y responsable de convocar todos los años a artistas (en un llamado público) para exponer en 2 salas del recinto. “En general yo tengo satisfacción por el trabajo que realizamos. Tenemos la política de acoger a jóvenes emergentes y eso nos ha permitido ver a una camada de artistas comprometidos con una mirada actual y social de este país”.

Este año dicho proceso contó con 150 proyectos enviados de distintos puntos del territorio y el extranjero. Los ganadores son designados por un jurado representativo del mundo de las artes. Este año 11 propuestas fueron seleccionadas y serán parte de la programación anual del centro cultural. “Postulan muchos y son seleccionados pocos, los mejores. Nos da mucha satisfacción este trabajo”, concluye Valdés.

“Como todos los años, siempre las cosas que hacemos nos dejan un buen sabor”. Así define Ghislaine Asfura, directora de desarrollo del organismo el 2016. “Creo que la extensión nacional fue lo más destacado. Tuvimos muchas alianzas con la FOJI, Balmaceda Arte Joven. Alianzas permanentes con CNCA y sus distintas áreas. Yo creo que en el área de desarrollo existe una gran satisfacción. Son más pequeñas, están en salas que son menos lucidas que la Gran Nave. Pero se dan en todo el año”.

Balance, que a su juicio no termina ahí. “Siempre destaco nuestras ferias que convocan mucha gente, como Másdeco Market, la feria de la música Pulsar, la Feria del Libro. En general hemos hecho una gran labor en las actividades de Gran Público”. Actividades que – concluye – registraron en conjunto una convocatoria superior a las 950 mil personas, según datos proporcionados por el Observatorio de Público de la institución.

Objetivos y Proyecciones 2017

Sin embargo, el cierre de un ciclo abre de inmediato las puertas (muy grandes en este caso) para que ingresen nuevos desafíos. ¿Cómo soñar el 2017?, ¿Cuáles son las metas que se ha fijado la institución? En tal sentido, cada área ya trazó sus lineamientos.

Una de las novedades, tiene relación con el montaje de las exposiciones de artes visuales. Dado su rol fundamental en el andamiaje del centro cultural (programadas durante todo el año) se contemplan algunos cambios dirigidos a mejorar la experiencia del visitante. “Tenemos una sala en el segundo piso, la Joaquín Edwards Bello, donde realizamos las muestras fotográficas. A contar de enero se utilizará una en el primer piso (Lily Garafulic) por lo que tendremos un circuito natural, compuesto por el Hall Emilio Jecquier, la Galería Bicentenario y la misma sala Lily Garafulic”, sostiene María Gracia Valdés.

Ghislaine Asfura, por su parte, también pone acento en el público asistente. “La proyección de obras de artes escénicas va en aumento y queremos consolidar – mientras el clima nos acompañe – el teatro en la Plaza de la Cultura. Es un proyecto que veníamos soñando, que se cumplió ampliamente el 2016, pero creo que el 2017 adquirirá mayor fuerza”. Además, la encargada de programación adelanta: “Tenemos muchas actividades planificadas de Gran Público y la mayoría es de entrada liberada o de bajo costo. Señala a sólo días de un inmejorable puntapié inicial, como será la 6° Bienal de Diseño, que se efectuará en el recinto desde el 10 de enero.

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Desafíos que generan optimismo y que se enmarcan en un plan de trabajo que va más allá de las gruesas paredes que conforman la antigua estación de trenes. En ese sentido, Arturo Navarro, prefiere mirar el escenario amplio, la imagen completa de un futuro cercano que podría ser clave para la institucionalidad cultural del país. “Será un año de gran importancia en el que vamos a tener elecciones presidenciales, parlamentarias y muy probablemente un Ministerio de la Cultura.  Eso significa que entramos en un escenario diferente al actual, por lo tanto, tenemos que estar muy receptivos a como se desarrollará”.

Asegura, el también integrante del directorio nacional del CNCA. “Tendremos un gran debate, de conversaciones programáticas y en ese sentido somos actores de primera línea. Hay grandes expectativas y nuestro centro cultural seguirá teniendo un rol muy activo hacia condiciones nuevas que sin dudas hemos contribuido a generar”.

Balances y proyecciones de una institución que prosigue su andar a paso firme, convencida de su rol (tema central del recién presentado libro “Cultura, patrimonio y autofinanciamiento. El caso del Centro Cultural Estación Mapocho”)  tal como lo viene haciendo hace 25 años.

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